UN HIJO ADOLESCENTE


 Tal vez la vimos fácil. Ellos ( as) en casa siempre a nuestro lado y siguiendo al pie de la letra todo lo que le decimos, aún creyendo en nuestros cuentos imaginarios y preguntando del porqué de todas las cosas. Nos acostumbramos inconscientemente a esa rutina de un hijo(a) pequeño(a) que sólo sabe alegrarnos los días con sus ocurrencias y travesuras. Olvidamos que el tiempo es una ráfaga de viento y cuando menos pensamos ...¡sorpresa! Del pequeño engreído no quedó ni la sombra.

A muchos nos toca lidiar con adolecentes rebeldes,  a otros con chicos o chicas más nobles (ojo , eso no quiere decir que piensen como niños) y a otros, y creo que son los más difíciles,  con jóvenes contestalones que piensan que ya lo saben todo en la vida.

Como docente he visto esta metamorfosis en muchos chicos, he sido testigo del cambio brusco que sufren de un año a otro y solemos decir " el año pasado era tan tierno (a) y ahora todo serio(a)". Incluso los padres cambian el concepto de sus hijos y en forma de queja casi siempre argumentan: Fulanito ya no se quiere bañar, para encerrado en su cuarto, ya no quiere hacer las tareas por estar metido en ese juego, ya no quiere lavar los servicios después de las comidas, etc.etc.etc.

Una cosa es verlos desenvolverse en el colegio con chicos de su misma edad y otra muy diferente es verlo en casa con gente de edades heterogéneas. Eso sí es un verdadero caos. Verlos llegar a casa y que pareciera que no existiera porque lo único que le interesa es estar solo, encerrado en su mundo. Eso era antes de que viviéramos en pandemia,  porque al privarlos de su libertad en plena etapa de socialización y enamoramiento es como encerrar a un ave que vivió siempre en libertad. 

Aquí nace la pregunta.¿cómo actuar frente a un hijo adolescente en tiempo de pandemia?

Si has vivido o estás viviendo una situación parecida, te invito a interactuar en este blogg. 


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